Al borde del abismo – Nota de opinión

Chacarita no solo perdió el clásico, sino que perdió gran parte de la esperanza que había en los más optimistas por mantener la plaza en la categoría.

Antes de arrancar este descargo, catarsis o como quieran llamarlo voy a tener que pedir las disculpas correspondientes para el caso y es que en mi opinión en cuanto a lo futbolístico no hay mucho para analizar. Ayer un equipo llegó a San Martín con un libro bien estudiado, con una línea de cinco abierta y sabiendo que la única oportunidad de lastimar que tenía era de pelota parada y así lo hizo, mientras que del otro lado el desorden hecho equipo de fútbol cometió los mismos errores de siempre tanto defensivos como ofensivos. Atrás, las marcas nunca fueron firmes ni siquiera en los centros y adelante la ineficacia, la falta de recursos y las oportunidades desperdiciadas por mérito propio.

Es cierto, vos que estás leyendo esto dirás «Si metíamos el penal, el partido era distinto». ¿Estás seguro/a?. Si hubiera entrado la pelota, el partido hubiese cambiado tal y como cambio desde que el arquero rival se quedó con el remate. Ellos teniendo que salir un poco más, nosotros con el resguardo del 1-0 nos hubiéramos tirado diez metros más atrás y se hubieran lanzado al ataque.

En fin, como dije del partido no hay mucho más que hablar pero si de algunos jugadores. Esos a los que parece no importarles el momento que estamos viviendo nosotros, esos que pareciera que van dos horas a correr, tocar dos pelotitas y después boludear el resto del día, pero no son capaces de quedarse a tirar un centro, practicar definición de cara al arco, intentar alguna jugada preparada.

Mira que es difícil encontrar motivación en este presente, cuando todo parece cuesta arriba, pero ayer era el momento ideal. Ayer debía ser el momento ideal para intentarle torcerle la mano al destino que parece tener este club. Sin embargo, se cagaron en todos, en los que confían en ustedes y en los que no, en los que ayer fueron a bancarlos y los que fueron solo por el escudo que tiene la camiseta que visten hoy.

La unidad para el descenso

Ahora a lo importante. Chacarita no esta así únicamente por lo hecho en este torneo, por supuesto que Borrelli / Módolo / Moroni y compañía se llevan crédito del armado de uno de los planteles más deficitarios de la historia del club (y eso que hubo varios) sin embargo no podemos tapar el sol con un dedo. Desde la mentira del «campeonato económico» de Pueblo Funebrero hasta el presente se renovaron pocos nombres en las planas importantes del club, pero todos lo manejaron de la misma manera COMO UN CLUB DE BARRIO, COMO UNA SOCIEDAD DE FOMENTO, EN ESO CONVIRTIERON AL CLUB ATLÉTICO CHACARITA JUNIORS Y TODOS SON RESPONSABLES DE LA DEBACLE INSTITUCIONAL Y DEPORTIVA QUE ESTAMOS VIVIENDO.

Aquellos que toman decisiones, por no saber hacerlas, asesorarse mal, dejarse llevar o simplemente por ser incapaces.
Aquellos que están cerca de la toma de decisiones por no poner un freno al atropello que nos está llevando al peor momento de nuestra historia.
Aquellas personas que con buena fe decidieron participar, por no alzarse y mostrar desde adentro que se estan haciendo las cosas mal.
Aquellos lamebotas (por no usar otro término) que prefieren aplaudir todo y no quedarse fuera de alguna sub comisión y que los bajen de las delegaciones que van afuera
Aquellos arribistas que se mostraron cercanos en un comienzo y que cuando la cosa se tuerce quieren sacar los pies del plato.

Todos son responsables.

En un año, Pueblo Funebrero esta consiguiendo lo que no pudo gracias a la pandemia y a los formatos de los torneos, Juntos x Chaca continúa demostrando que el rejunte electoral no sirve si no hay capacidad dirigencial y Lealtad Chacaritense, que se erigía como una oposición contundente, levantó la bandera de la complicidad y por acción o inacción se lleva gran parte de culpa.

Mientras no se ponga a Chacarita por delante de los nombres, las ambiciones y las personas, nada va a cambiar.
Mientras se acuse al socio, en su enojo, y se lo señale en lugar de hacerse cargo y reconocer que se esta haciendo las cosas mal, nada va a cambiar.
Mientras el recurso de «defensa» ante el repudio generalizado vuelva a ser gente amenazando al hincha, nada va a cambiar.
Mientras dirigentes continúen beneficiando, económica o publicitariamente, la acción de aquellos a los que no les importa más que el negocio en el club, nada va a cambiar.
Mientras la gente capaz, con convicción y preparada, mire de afuera y no se involucre activamente, nada va a cambiar.

Chacarita perdió más que solo un partido o más que un clásico. Chacarita está perdiendo el alma, esa que lo distingue en el ámbito futbolero y eso solo se lo da el hincha, el socio genuino ese que ama de verdad a los colores. Chacarita esta al borde del abismo y, una vez más, a los que tiene que importarle, pareciera que les da lo mismo.

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