Del segundo, nos acordamos todos

¿Cómo vas a desafiar uno de los técnicos campeones del mundo? ¿Estas loco? Puede ser pero creo que lo vale. Lo vale por el fútbol, lo vale por la camiseta, por los colores, por los jugadores, por el cuerpo técnico, por los hinchas, por todos. Pero esto no arrancó ahora, no. Arrancó aquella tarde de febrero de 2016., cuando agónicamente le ganábamos a Juventud Unida, quizás con muchas dudas pero con una actitud completamente distinta y se confirmó una semana después, en Campana cuando todo era sufrimiento al salir de San Martín de repente se corto esa sequia de victorias fuera de casa. A base de trabajo e identidad se logro lo que parecía imposible, que alguien le hiciera fuerza a un Talleres imbatible; y vaya que se logro y que nos ilusionamos de lo lindo, si hasta parecía que en un momento aquel monstruo se podía caer, pero no. No pasó y el sabor que nos quedo en la boca era tan amargo que incluso superaba a la hiel.

¿Cómo seguir? Overol y a trabajar, se fueron piezas claves de aquel equipo que deslumbraba a propios y ajenos, llegaron otros tantos. La lluvia caída ante Instituto nos empapaba la ropa mientras el empate sabia a poco, luego una gran victoria en Tucumán nos hacia soñar. Victoria con dudas en casa ante Crucero del Norte y empate en Ezeiza vs Estudiantes de San Luis comenzaron a despertar la desesperación de algunos pocos que creían que se debía jugar de otra forma. Y llegaron las derrotas, para peor ambas en casa, ambas 0-2 primero justo ante Atlético Paraná y después vs Guillermo Brown. En el medio una victoria agónica ante Brown de Adrogue.

Si, el equipo no era el del torneo pasado, no jugaba de la manera más vistosa pero siempre tuvo ese amor propio pese a que las cosas no salieran, aun así algunos se animaron a silbar, pobres. Terminaba el año y con una victoria en Jujuy, este equipo terminaba 2 puntos de la zona de ascenso. El arranque de año era complicado pero lindo, Chicago en casa y Argentinos en La Paternal, ambas derrotas, la primera injusta por la manera de jugar uno y otro equipo y la segunda una de las más claras del torneo junto al 3-0 vs Almagro. Para arrancar la segunda rueda había que viajar a Córdoba, Instituto venía con una buena racha y nosotros sin convencer. Fue 3-2 tras un mal primer tiempo pero una remontada épica en la segunda mitad. Las dudas sobre si nos alcanzaba para llegar al menos al segundo puestos iban desapareciendo hasta que llego la dura derrota ante Brown de Adrogue y para peor, viaje a Madryn con derrota 0-3 y la duda sobre la continuidad de un proyecto que parecía acabarse.

Gracias a Dios no ocurrió. El DT, sabio, como desde que llego, metió mano en el equipo e hizo un lavado profundo de cabezas en el vestuario. Victoria con mas huevos que fútbol vs All Boys en casa, empate con gusto a poco (por cómo se termino el partido) en Caballito y victoria sin dejar dudas ante Almagro de local volvían a darle vida a este equipo que nunca dudo del objetivo. Una nueva trompada a la ilusión nos pegó Independiente Rivadavia en Mendoza con el 3-1, pese a ello, los protagonistas declaraban que estaban seguros de que se iba a lograr el objetivo. “¿Pero cómo vamos a ascender, si cada vez que tenemos que ganar no lo hacemos?” “Olvidate, este campeonato, Chacarita termina séptimo” eran algunas de las cosas que llegue a oír, inentendible.

Una gran victoria en Tandil y el empate ajeno en Adrogue daban las posibilidades de que una victoria en Jáuregui ante un Flandria, que venía invicto en el año de local, nos ponía en la ansiada segunda posición a falta de 5 fechas al final y pasó. Un gol mal anulado y un rival que buscaba salvarse completamente del descenso nos complicaba todo en una tarde hermosa para ver fútbol pero ahí estaba el; el emblema, el goleador, el que nos hacia soñar que todo era posible para ser quien nos ubique en la única posición que queríamos a esta altura del campeonato. Otro empate nos hacia soñar pero la maldita lluvia que nos acompañó en todo el campeonato nos obligaba a tener que volver otro día. Penal dudoso en Caballito nos hacia enervar la sangre pero había mas fe que en Luján o Israel (no por nada en especial) Fútbol y huevos se pusieron en la jodida Lomas de Zamora para ganarle a Los Andes. Otro penal en el sur mantenía en carrera a los locales y el mal arbitraje de Merlos nos hizo dar mucha impotencia (Beso grande para él y los asistentes que no vieron el tackle al 9) pero con la esperanza de que nos quedaban 75 minutos para volver a ser segundos.

Victoria sufrida por demás en San Martín nos permitía soñar con salir de esa (ya es esa) categoría en Mataderos, pero los nervios jugaron una mala pasada y regalamos 45 minutos en donde el local se puso en ventaja y nuevamente con mucho huevo y una cuota de fútbol se logró un empate. La ansiedad había aguantarla una semana más, los nervios, la angustia y la desesperación por salir de ese lugar eran tales que hubo que esperar 7 días más para poder celebrar y pasó ¿Por qué? Porque tenía que pasar, porque se enfrentaron los dos equipos que realmente intentaron jugar a otra cosa. “Ascendió el fútbol” declaro un protagonista en medio de los festejos y si.

Tanto Argentinos como Chacarita jugaron el mejor fútbol de la categoría y merecían largamente ascender, sin desmerecer el gran torneo de Brown de Madryn que supo mantenerse hasta el final en la pelea. Coincidiendo con algo que leí en redes “En Chacarita habrá un AC/DC – Antes de Coyette / Después de Coyette” sin dudas este cuerpo técnico le dio una identidad al equipo, algo que sabiamos y ahora que sufrimos se nota más aún, lo ibamos a extrañar.

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