El funebrero empató en su primera presentación del 2026 ante San Martín de San Juan mostrando cosas positivas, pero tambien algunas preocupantes.
Esta más que claro que siempre el primer partido de cualquier temporada no es el que dictamina como será el año de un equipo. Las presiones, el contexto, la responsabilidad y el entorno no es el mismo que en los duelos de preparación, es por ello que mucho de lo que pudimos observar en esos partidos de pretemporada no pudo reflejarse en cancha. Sin embargo y teniendo en cuenta que se trata de un plantel nuevo hubo algunas cosas para rescatar en el arranque del año.
La primera novedad apareció en el 11 inicial con, lo que parecía ser, un cambio de esquema por parte de Matias Módolo que durante gran parte de los partidos de preparación utilizó el famoso «doble nueve», para comenzar la temporada optó solo por mandar al campo a Barbieri y hacer que sea Sanabria quien oficie como media punta. Algo que, en mi opinión, funcionó poco porque se perdió la verticalidad que puede tener el ex Quilmes.

Con el número 11 adelantado, los extremos comenzaron siendo Melendez y Cuevas algo que tampoco funcionó en el inicio de partido, ya que poco pudieron juntarse para acumular pases y el rival eso lo terminó aprovechando. Entre pelotazos al nueve y primeros toques, el elenco cuyano rompió rápidamente el mediocampo de Chacarita y arrancó dominando el juego.
Por supuesto que hay que marcar que el gol nace de un error grave en la marca y un retroceso flojo con un Chacarita aún reclamando una falta en ataque, pero entre la velocidad que el rival le imprimió a esa jugada y el flojo 1 vs 1 hacia atrás propiciaron que a los 10 minutos tengamos que remar en lo que parecía una «remake» de la temporada pasada.
Tras algunos minutos donde el golpe habia pegado fuerte, el equipo cambió la actitud y en eso hay que hacer foco. Con los movimientos de Sanabria por la banda, junto a Melendez. La incursión de, quien para este servidor fuera una de las figuras, Calderara al ataque y con un Cuello mejor parado para oficiar provisionalmente de enlace, Chacarita salió en búsqueda del empate, quizás con más amor propio que ideas pero fue y eso es lo resaltable.
El empate fue producto de esto, el ir a buscar, un tiro libre frontal que rebotó en la barrera y un tiro de esquina que, aprovechando la altura que tiene este año el equipo, pudo ser el arma mortal aunque el gol haya sido por abajo.
El segundo tiempo fue mucho más parejo y con las piernas de los futbolistas al límite, también se hizo mucho más cortado. Sin embargo, la más clara para ganar el partido la tuvo Chacarita tras una serie de rebotes en el área visitante en la cual Cabral no pudo definir, no por falta de técnica sino porque entre tanta pierna creo que cerró los ojos y remató fuerte para asegurar, pero la pelota se fue alta ahogando el grito de gol.
El empate no es agradable, mucho menos de local y los primeros en saberlo son los jugadores y el cuerpo técnico, sin embargo hay cuestiones que no pueden ser pasadas por alto a la hora de hacer un breve análisis. Un equipo nuevo, jugadores de experiencia, un ataque que recién empieza a tomar forma y errores que mejor ocurran ahora que en la etapa de definición.

Pasó el primer partido y se vendrá Gimnasia de Jujuy nuevamente en casa. Lógicamente no estamos contentos con la igualdad, menos de local, pero así como cosas malas, tambien hubo cosas positivas. Depende de uno el foco que le quiera dar a este comienzo de torneo, yo por la actitud y algunos puntos rescatables, prefiero quedarme con el vaso medio lleno.


